Final alternativo 4
El lobo sopló y sopló, pero la casa no se cayó. Agotado, miraba hacia el interior de la casa donde estaban los cerditos a salvo.
La feroz bestia no se alejó de tal lugar, por lo que los cerditos tampoco salieron de la casa.
Todos los días, el cerdito más grande miraba al lobo que esperaba fuera pacientemente. El depredador pensaba que en algún momento los cerditos tendrían que salir porque les daría hambre y se les acabarían las provisiones. Los chanchitos por otro lado, pensaban que al lobo le daría hambre en algún momento y tendría que ir a otro lugar a buscar comida.
Estuvieron un mes entero sin moverse de locación vigilando uno al otro hasta que uno de los marranos le propuso una tregua al lobo para poder salir un poco y traer algo de comida. El lobo amablemente aceptó, pero los otros dos cerditos detuvieron a su hermano pues no se podían confiar de la fiera.
Otro mes pasó y el lobo estaba muy debilitado. No se oía ningún ruido dentro de la casa, entonces se acercó y vio los cuerpos de los cerditos muy flacos que habían muerto de hambre.
El lobo no pudo entrar a comer esos cerditos porque la casa era impenetrable, entonces decidió retirarse. A penas se escondió el sol, el feroz animal sucumbió ante la fatiga y el hambre.
Fin
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