Final alternativo 1
Los cerditos temblaban en la casa de ladrillos al ver que el lobo se acercaba. El lobo tomó mucho aire y reía mientras decía -¡soplaré y soplaré y tu casa derribaré!-.
La casa no se inmutó, pero la puerta era de madera, por lo que el lobo dijo "messirve" y entró rápidamente a conseguir su comida.
Los tres cerditos asustados imploraban piedad al lobo, pero las lágrimas solo los hacían ver más deliciosos y sazonados a los ojos del feroz lobo.
El lobo comió al más regalón y quedó tan satisfecho que no pudo alcanzar a los otros dos cerditos que corrieron por sus vidas.
Los hermanos aprendieron a llevarse mejor para vivir juntos y no en una casa de paja, ni de madera, ni de ladrillos, sino en un búnker con entrada reforzada de metal y vivieron atemorizados por siempre.
Fin
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